Como un boxeador o como un futbolista surgido del potrero, Juan Carlos Copes salió del fango y se aferró a un sueño: ser el mejor. Encontró en la milonga su redención y se dedicó a inventar algo que no existía, el tango danza. Fue un deslizamiento artí...
Como un boxeador o como un futbolista surgido del potrero, Juan Carlos Copes salió del fango y se aferró a un sueño: ser el mejor. Encontró en la milonga su redención y se dedicó a inventar algo que no existía, el tango danza. Fue un deslizamiento artístico, sutil: lo que hizo Copes fue subir a un escenario el baile del pueblo.
Fue un perfecto producto de su tiempo. Le tocó tallar en una época extraordinaria de la movilización social y la cultura popular.
“Con Nieves no parábamos de ensayar. Yo sentía que había encontrado un diamante para pulir. Mi stradivarius. Nosotros queríamos dejar atrás el estilo del Cachafaz, ese ritmo saltarín del 2 x 4, y hacer algo más pausado, más acorde con las orquestas. El 15 de noviembre de 1951nos inscribimos en un campeonato de baile en en Luna Park. Había varias disciplinas: tango canyengue, orillero, fantasía, boogie boogie, conga y rumba.